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lunes, 5 de marzo de 2018

CONOCELA....ES TUYA


Anatomía de la vulva

La vulva presenta partes claramente visibles que son el monte de Venus y los labios mayores, pero también partes ocultas: los labios menores, el vestíbulo vulvar, que es donde se sitúa el orificio de la uretra y el de la vagina, y el clítoris.
El monte de Venus o monte del pubis...
Es un cojín de grasa recubierto de vello púbico.
Los labios mayores...
Están recubiertos de pelos en su cara externa. Su cara interna está desprovista de pelo y contiene numerosas glándulas sebáceas. No se unen nunca hacia atrás pero se funden en el perineo, en la zona de la horquilla vulvoanal.
Los labios menores...
Son dos pliegues de piel que se hinchan y enrojecen durante la excitación sexual. Sus extremos sobresalen o desbordan la hendidura vulvar. Se unen por arriba y por delante para formar el capuchón y el freno del clítoris, pero no se unen forzosamente por detrás. 
El clítoris...R
ico en terminaciones nerviosas, constituye un órgano eréctil que, al igual que el pene, posee cuerpos cavernosos pero mucho más pequeños. Está constituido por dos raíces simétricas que se reúnen en un cuerpo cilíndrico de 3 cm doblado en la zona superior y del que sólo es visible su extremo o glande, que queda más o menos oculto por un pliegue cutáneo denominado capuchón. Durante la excitación sexual se producen fenómenos de erección y endurecimiento.
El vestíbulo...
Se sitúa entre los labios menores. Contiene el orificio de las vías urinarias: el orificio de la uretra y, por detrás, el orificio de la vagina.
El himen...
Constituye el límite entre la vulva y la vagina. Se presenta como una membrana flexible introducida en un anillo fibroso que es la frontera entre el vestíbulo y la vagina. 
Esta membrana está perforada con un orificio;  A veces este orificio no existe (se denomina imperforación del himen), por lo que al llegar a la adolescencia se requerirá una intervención para permitir el sangrado durante las reglas. Durante la desfloración (primera relación sexual), el himen se desgarra y estos desgarros, que llegan hasta el anillo de inserción, crean fragmentos separados o carúnculos himeneales. Durante el parto se producen nuevos desgarros.

La pilosidad...
Aparece durante la pubertad, se sitúa en el monte de Venus y en la cara interna de los labios mayores.
Las glándulas son numerosas en la zona de la vulva:
  • Las glándulas sudoríparas y sebáceas en los labios mayores.
  • Las glándulas sebáceas en los labios menores.
  • Las glándulas de Skene alrededor de la uretra o en el tabique uretrovaginal.
  • Las glándulas de Bartolini a cada lado de la abertura de la vagina, en la zona posterior de los labios mayores.
Las secreciones de estas glándulas dependen de las hormonas sexuales y de los neurotransmisores secretados durante la excitación sexual. Por lo tanto, son variables en función del ciclo y aumentan con la excitación sexual. Son responsables de los olores sexuales, que pueden ejercer efectos estimulantes en las parejas.

Infecciones vulvares o vaginales

Estas pueden deberse a un germen introducido principalmente durante las relaciones sexuales o un germen normalmente presente que se desarrolla de forma anómala y deviene patógeno debido a las modificaciones de las condiciones locales. 
Estas modificaciones del terreno que perturban las defensas locales pueden ser de origen hormonal ( embarazo, menopausia), deberse a una irritación local (fricción, suavizante o productos de limpieza que contienen perfumes o colorantes), deberse a un déficit inmunitario (uso de corticoides...) o deberse a una higiene íntima inadecuada, ya sea por insuficiente como por excesiva. 

En efecto, la vulva y la vagina no son entornos estériles y en estas zonas cohabitan diferentes gérmenes. Así pues, el bacilo de Doderlein permite mantener una determinada acidez vaginal e impedir la proliferación de otros gérmenes; la proliferación de este bacilo es necesaria y benéfica. 
La administración inoportuna de antibiotico que seleccionan determinados gérmenes o el uso de jabones demasiado fuertes modificarán este ecosistema y favorecerán el desarrollo de determinadas bacterias más resistentes.

En lo que a higiene íntima se refiere, se recomienda lavarse una o dos veces al día con un jabón suave sin perfume no alergífero y evitar por completo los lavados intravaginales. Para limpiarse tras defecar, debe hacerse de adelante hacia atrás para evitar el aporte de gérmenes de origen digestivo. Debemos ponernos ropa interior limpia cada día.
Algunas mujeres padecen infecciones o inflamaciones de las vías urinarias de forma repetida, que a veces se ven favorecidas con las relaciones sexuales. Pueden deberse a variaciones anatómicas de la uretra.

Normalmente, para limitar la sintomatología basta con unas sencillas normas de higiene, hidratarse correctamente y miccionar después de tener relaciones sexuales. En otros casos, quizás será necesario recurrir a un tratamiento antibiótico profiláctico a largo plazo. En caso de infecciones tras las relaciones, se recomienda utilizar preservativos y evitar las relaciones de riesgo, como el sexo anal.




Porque nunca dejas de jugar...

miércoles, 21 de febrero de 2018

FLUJO VAGINAL



La secreción vaginal (o flujo) es el fluido lubricante que se produce para reducir la fricción durante las relaciones sexuales. A menudo tiene lugar durante la excitación sexual femenina. 



La sequedad vaginal es un trastorno en el cual esta lubricación es insuficiente.

El fluido de lubricación contiene agua, piridina, escualeno, urea, ácido acético, ácido láctico, alcoholes complejos y glicoles, cetonas, y aldehídos. El fluido suele ser claro y más parecido al líquido de pre-eyaculación del varón que al de eyaculación. Sin embargo, la secreción puede variar en consistencia, textura, color y olor, según diversos factores como la excitación sexual, el tiempo del ciclo menstrual, la presencia de una infección y la dieta. La secreción vaginal es ligeramente ácida y puede hacerse más ácida con ciertas enfermedades de transmisión sexual. El pH normal del fluido vaginal está entre 3.8 y 4.5, mientras que en el semen masculino es de entre 7.2 y 8.0 (una sustancia neutra tiene un pH de 7.0).


Cambios en la secreción vaginal




Ciertas medicaciones, como algunos antihistaminicos sin receta médica, así como acontecimientos de la vida como embarazo, lactancia, menopausia, envejecimiento, o enfermedades como la diabetes, inhiben la lubricación. Las medicinas con efectos anticolinérgicos o simpaticomiméticos desecan los tejidos "mucosos" o mojados de la vagina. Tales medicinas incluyen muchos medicamentos comunes para trastornos alérgicos, cardiovasculares, psiquiátricos, y otros.


Varias enfermedades pueden alterar las características del flujo vaginal. La más común es la vaginosis bacteriana, una infección provocada por un desequilibrio en la flora de bacterias que habita en la vagina, y que provoca un flujo mucopurulento anormal (sobre todo después de las relaciones sexuales) con un desagradable olor parecido al pescado. La secreción mucopurulenta también puede estar causada por enfermedad inflamatoria pélvica.


Los educadores sexuales advierten de que los fluidos vaginales de una mujer infectada por el VIH, u otra enfermedad de transmisión sexual, pueden transmitir la enfermedad, hasta en ausencia de relaciones sexuales directas con contacto entre el pene y la vagina.

Lubricacion Artificial

Cuando la lubricación natural es insuficiente, la penetración puede ser incómoda o dolorosa. Un lubricante aplicado a la entrada vaginal y/o el pene puede prevenir esta incomodidad. Más raramente, un supositorio vaginal puede insertarse antes de la cópula.


Los lubricantes basados en el aceite pueden debilitar el látex y reducir la eficacia de los preservativos, guantes de látex, o presas dentales, así como otras formas de control de la natalidad o protección de enfermedades de transmisión sexual. Debido a esto, suelen usarse lubricantes basados en agua o silicona.











                                          Porque nunca dejas de jugar...